UN LIBRO… Y ME VUELAN MARIPOSAS.
Aunque ya empiezo
a desnudarme de primaveras,
todavía me vuelan mariposas
cuando un libro se hace vida
calentando el hueco de mis manos.
Al trascacho de sus páginas,
se moldean las vasijas de los sueños.
Encuentro la mano agradecida
que se ofrece a acompañarme
por las calles redentoras que me llevan
al luminosolugar de los deleites.
Cuando abro un libro,
se me revelan todos los arcanos,
desaparecen las dudas
y un mar de claridades,
disipa las sombras de horizontes tenebrosos.
El libro me ofrece nuevos asideros,
me sirve de cobijo para las noches tristes.
Me ayuda a la interpretación sublime
de improbables realidades.
Todavía me vuelan mariposas,
cuando un nuevo libro desaloja
la tristeza sarmentosa de mis dedos.















