Cada día que pasa
necesito menos cosas
para que la felicidad sea posible.
Ya se acabó el tiempo
de buscar improbables paraisos,
de confundir
las cenizas con los sueños,
de sacarle punta a los silencios.
Ahora me agarro a las estrellas
y saco todo el jugo de las olas,
cuando el mar
se hace caricia y confidente.
Pienso en mi amor,
pongo mi corazón a la deriva,
para buscar las brisa de sus besos
y con eso tengo suficiente.
Soy felíz con un papel
y una cuantas fantasías
que puedan acabar en poema
o en apretadas arrugas de impotencia.
Me basta una sonrisa
para aumentar mis pocas pertenecias
y sacarle rendimientos a los días.
Le pico espuelas a la vida
para poner al galope sentimientos
y que se desboquen los abrazos.
Me basta con dos miradas siempre nuevas
que nacen de la ternura y de mi sangre.
Tan solo con eso me conformo,
para darle gracias a la vida.
Cuando inevitablemente,
van cayendo los años,
como hojas oxidadas del otoño.
Cuando nada nos compensa
de todo aquello que perdimos.
Cuando ya no nos consuelan
ni plegarias ni aleluyas.
Cuando ni siquiera son distintas
las noches de los sábados
y pierden consistencia
casi todas las teorías.
Cuando me pesan tanto los olvidos,
no quiero enfermar de monosílabos.
Ni dejar que se desoville
el hilo plateado de los sueños.
Quiero ver en el espejo
unos ojos con brillante luz de fuego
dando color y ansia a las pupilas.
Ahora solo quiero que mis palabras,
-luz y caricias contenidas-
como gotas de lluvia inunden los barbechos,
germinando flores
que sepan sobrevivir a la esperanza.
Amé la verdad
y una triste danza de palabras huecas
ocuparon el tiempo de la impaciencia,
tratando de venderme falsas ensoñaciones,
turbulentas proclamas,
oxidados fantasmas
de rancias y embusteras historias,
maldecidas metáforas,
amorfas realidades. Amé la verdad
y traté de pulirla con mi verso,
pero me faltaron adjetivos
y terminé por escribir con renglones torcidos,
como ese dios
que muchas veces nos olvida. Amé la verdad
y soñando con ella
olvidé muchos versos entre las sábanas
amaneciendo siempre al desencanto.