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¿QUIEN SOY?

¿QUIEN SOY?

Me pregunto, a veces, quién soy

Y me contesto:

Un pájaro con ansias de volar

que tiene lastre de plomos en las alas.

El llanto sobre la arena

de una ola que no supo volver.

Un proyecto de torbellino.

Un grito preñado de silencios.

El espectacular sonido de un fracaso

que sigue empecinado

en que “amén” no sea la última palabra.

Soñé relámpagos

y ninguno supo romper

el espesor mugriento de la bruma,

recogiendo, a cambio,

el retardado y bronco

sonido de los truenos.

Quise sembrar

con pétalos de versos

los oscuros campos

donde nace la cizaña

y se me agostaron las metáforas.

Solo soy un viejo baúl de palabras desechadas,

el humeante tizón de una lumbre que no arde,

la penúltima zozobra de los llantos,

el poso que queda del cansancio

cuando tratas de buscar eternidades.

Oleo: El que pregunta

Autor: Pedro Muiño

ESCRIBIRE TU NOMBRE

El Poeta Marc Chagall

Escribiré tu nombre letra a letra,

desmontando acentos,

Inventándome ortografías,

para hacer que suene

con los mismos sonidos

con los que mi corazón te nombra.

Convenceré a las abejas

para que cubran de miel

el lugar de la piel

donde se posan tus besos.

Le robaré sus gotas al rocío,

le quitaré el dolor a los suspiros,

desgarraré los llantos

hasta dejarlos sin lágrimas,

para que cada alborada despiertes a la vida

con una vivencia nueva

enmarcada de risas.

Mientras,

yo buscaré la perspectiva

para nuevas estrofas que poder ofrecerte.

Vigilaré los insomnios

cambiando por besos

las campanadas vacías.

Prepararé un nuevo día

de suaves aleteos

y tibio rumor de campanadas,

Para que cuando despiertes

yo siga enredado en tu pelo

como la brisa se enreda

en un novicio cielo, plagado de nubes.

GRACIAS

Cada día que pasa
necesito menos cosas
para que la felicidad sea posible.
Ya se acabó el tiempo
de buscar improbables paraisos,
de confundir
las cenizas con los sueños,
de sacarle punta a los silencios.
Ahora me agarro a las estrellas
y saco todo el jugo de las olas,
cuando el mar
se hace caricia y confidente.
Pienso en mi amor,
pongo mi corazón a la deriva,
para buscar las brisa de sus besos
y con eso tengo suficiente.
Soy felíz con un papel
y una cuantas fantasías
que puedan acabar en poema
o en apretadas arrugas de impotencia.
Me basta una sonrisa
para aumentar mis pocas pertenecias
y sacarle rendimientos a los días.
Le pico espuelas a la vida
para poner al galope sentimientos
y que se desboquen los abrazos.
Me basta con dos miradas siempre nuevas
que nacen de la ternura y de mi sangre.
Tan solo con eso me conformo,
para darle gracias a la vida.

ESPERANZA

ESPERANZA

Cuando inevitablemente,
van cayendo los años,
como hojas oxidadas del otoño.
Cuando nada nos compensa
de todo aquello que perdimos.
Cuando ya no nos consuelan
ni plegarias ni aleluyas.
Cuando ni siquiera son distintas
las noches de los sábados
y pierden consistencia
casi todas las teorías.
Cuando me pesan tanto los olvidos,
no quiero enfermar de monosílabos.
Ni dejar que se desoville
el hilo plateado de los sueños.
Quiero ver en el espejo
unos ojos con brillante luz de fuego
dando color y ansia a las pupilas.
Ahora solo quiero que mis palabras,
-luz y caricias contenidas-
como gotas de lluvia inunden los barbechos,
germinando flores
que sepan sobrevivir a la esperanza.

LA VERDAD

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LA VERDAD


Amé la verdad
y una triste danza de palabras huecas
ocuparon el tiempo de la impaciencia,
tratando de venderme falsas ensoñaciones,
turbulentas proclamas,
oxidados fantasmas
de rancias y embusteras historias,
maldecidas metáforas,
amorfas realidades.
Amé la verdad
y traté de pulirla con mi verso,
pero me faltaron adjetivos
y terminé por escribir con renglones torcidos,
como ese dios
que muchas veces nos olvida.
Amé la verdad
y soñando con ella
olvidé muchos versos entre las sábanas
amaneciendo siempre al desencanto.

Ahora que se desbocan los relojes

empiezo a entender

que casi siempre la verdad

va desnuda de srtificios.






Irene ojos 2

Los espejos sonríen cada vez que los miras.

Hay caricias de mariposas

poniéndole rubor a tus mejillas

y sumas el canto de la noche

a la negra llamarada de tus ojos.

Tu piel olor y tersura de flor abierta

plena aún de jóvenes latidos,

tiene el pardo color de tus ancestros.

Hay tranquilidad de tarde de verano

en todos los pasos de ese minué

con que interpretas tu vida.

Pero también hay rabia y ansia

de aventurera de todos los saberes.

Hambre de danzas y arpegios.

Y cada mañana,

cuando se arraciman los aromas del nuevo día,

tú naces a la luz dispuesta a descifrar todas las incógnitas,

con la urgencia de los que no se conforman,

con la audacia sencilla de los limpios.

Pretendes las entrañas escondidas de las cosas

y guardas tu sonrisa

para cuando el mundo se libere

de todos los negros presagios que incomoden tu futuro.

Este sencillo verso es mi regalo,

Ahora que la catorceava flecha de tu carcaj

se dispara al infinito.

Guárdalo entre las cosa que creas necesarias

y vuelve a repasarlo

cuando mi huella se borre

y se cumpla tu esperanza.

Ojos Maca prueba

Me trajiste tú,

deseo, ansia, sol limpio de alborada,

el ritmo total de otros latidos,

escondidos en la luz de tu mirada.

Si tengo frío

y estoy desnudo de tibias primaveras,

el leve hueco de tu mano,

se hace templo, nido y madriguera.

Solo tu risa,

pájaro de luz de trino breve,

es capaz de encontrar los soles que me huyeron

escondidos en los años y la nieve.

Un venero de miel,

eso eres tú para mi seco rio.

El nuevo latido de mi sangre vieja.

Mi temblor de luz, mi pulso, mi gota de rocio.

!!!FELICIDADES!!!

color_blue_gray_91 copia

John Coltrane regalaba sonidos de ceniza.

La noche llenaba de densos presagios negros

y al fondo brillante de las copas

le nacían amargos posos de tristeza,

encharcados en alcohol y humo de cigarros.


Las desorbitadas miradas de los ases del jazz,

junto a sus callados instrumentos,

adornaban las paredes de ladrillos y recuerdos

y viejos camareros, hacian mover la noria

con cangilosnes de fuego etiquetado.


Había una triste soledad en los silencios

y solo el brillante sonido del saxofón,

con su ternura viva,

presta olor a las marchitas flores de papel

que lloran su impostura en los viejos veladores.


Entre ella y yo,

atravesando las barreras del humo y la razón,

se inicia un inconcluso dialogo de miradas furtivas,

de palabras no pronunciadas,

de presagios de caricias torpemente diseñadas

de besos sin camino de ida y vuelta,


Salimos a la noche

con el swing pegado en los talones

y un coro de barrenderos

consume una triste danza de bienvenida

y brillantes arcos de lluvia dirigida

hacen de puente, en el colorista dialogo

de parpadeos, suelos mojados y estrellas.


Cogidos de la mano

olvidamos nuestro pulso entrecortado

que no llega al peligro del imcendio.


Se ha roto el hechizo.

Acalladas las notas que aceleraron los pulsos,

nos vamos perdiendo por calles sin sentido

que nos van llevando al desapego.

Y aquella pasión, apenas iniciada,

se disuelve en la noche

como leve pavesa de desamor y tristeza.


En el Whisky Jazz Club,

le han puesto a los sentimientos los cerrojos.

El saxo de Coltrane ya no sabe de caricias

y lo mismo que nosotros,

va perdiendo en la noche el brillo y los deseos.

PUNTOS SUSPENSIVOS….

No trates de esconderte tras los puntos suspensivos.

Acostúmbrate a beber todas las copas

aunque sepas que te dan venenos negros,

aunque te vayan dejando el corazón

preñado de resacas.

Olvídate de ponerle a la realidad otros colores

que los que marcan los relojes más precisos

O aquellos tristes que habitan

Een la punzante desazón de las espinas.

Tendremos que enseñar con todo su crudeza

la palpable fealdad de los rostros más visibles,

la desazón de los llantos y las lágrimas,

la viscosa saliva de los odios.

Salvemos las piedras que lloran su tristeza

en el viejo verdín del abandono,

mientras se levantan obtusas y romas catedrales

a los dioses del dinero y la rapiña.

Denunciemos,

a los que trapichean con sueños ya marchitos,

a los que ahogan los gritos de las guitarras,

a los que roban la luz a las estrellas,

a los que se afanan en bendecir estercoleros.

Llenemos el aire con aves variopintas.

El futuro con rosas encarnadas.

Y el mar

con blancos veleros de esperanza

para poder atracar en las bocanas

al socaire del luto y las infamias.

Y no nos escondamos

tras un negro hormiguero de puntos suspensivos.

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