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UN LIBRO… Y ME VUELAN MARIPOSAS.

Aunque ya empiezo

a desnudarme de primaveras,

todavía me vuelan mariposas

cuando un libro se hace vida

calentando el hueco de mis manos.

Al trascacho de sus páginas,

se moldean las vasijas de los sueños.

Encuentro la mano agradecida

que se ofrece a acompañarme

por las calles redentoras que me llevan

al luminosolugar de los deleites.

Cuando abro un libro,

se me revelan todos los arcanos,

desaparecen las dudas

y un mar de claridades,

disipa las sombras de horizontes tenebrosos.

El libro me ofrece nuevos asideros,

me sirve de cobijo para las noches tristes.

Me ayuda a la interpretación sublime

de improbables realidades.

Todavía me vuelan mariposas,

cuando un nuevo libro desaloja

la tristeza sarmentosa de mis dedos.

OFRECIMIENTO


BUSCANDO ANTOLOGIAS

Mis versos,

escritos ya tan tarde,

vuelan indecisos

en busca de acomodo.

Se saben necesarios de la luz,

añoran vestirse de relámpagos

y sueñan con un aposento

rodeados de estrellas

y con la luna de diosa protectora.

Mis versos,

mientras buscan acomodo,

se van suicidando lentamente,

buscando auroras en todos los jardines,

ansiosos de una solidez de blancura

y del necesario calor de la caricia,

de la perpetua desazón del desafío.

Mis versos,

tienen costumbre de perderse

y se van quedando marchitos, lentamente,

sin poder dejar la tenue huella de un suspiro.

No quisiera quedarme debajo de la historia,

en el triste sumidero de los parias.

Que al menos,

mis pobres versos sean,

la prueba de que he amado y existido.

FRIO AMANECER

FRIO AMANECER

El día está naciendo

poniendo en orden los almanaques.

Aleteos de pájaros de nieve

hacen mas sonoros los silencios,

mientras una espada de frío

deshilacha las anacrónicas ropas

que visten otras estaciones.


Llueve sobre el jardín

ahogando los últimos y desvaídos colores de las flores.

La escarcha, matinal y precisa,

llora con la certidumbre

de saberse barro pajo las pisadas.


Como un correveidile,

el viento deja en los oídos

el frío recado de la furia.


Allá lejos,

el mar,

ha olvidado los silencios

y tose y jadea,

atragantado de espuma.


Tras las ventanas,

los vahos confunden

edificios, árboles, impaciencias.


Yo,

somnoliento y paciente,

pongo mi corazón en cuarentena

y arrebujado en silencios,

dudo entre el hastío y la esperanza.


¿QUIEN SOY?

¿QUIEN SOY?

Me pregunto, a veces, quién soy

Y me contesto:

Un pájaro con ansias de volar

que tiene lastre de plomos en las alas.

El llanto sobre la arena

de una ola que no supo volver.

Un proyecto de torbellino.

Un grito preñado de silencios.

El espectacular sonido de un fracaso

que sigue empecinado

en que “amén” no sea la última palabra.

Soñé relámpagos

y ninguno supo romper

el espesor mugriento de la bruma,

recogiendo, a cambio,

el retardado y bronco

sonido de los truenos.

Quise sembrar

con pétalos de versos

los oscuros campos

donde nace la cizaña

y se me agostaron las metáforas.

Solo soy un viejo baúl de palabras desechadas,

el humeante tizón de una lumbre que no arde,

la penúltima zozobra de los llantos,

el poso que queda del cansancio

cuando tratas de buscar eternidades.

Oleo: El que pregunta

Autor: Pedro Muiño

ESCRIBIRE TU NOMBRE

El Poeta Marc Chagall

Escribiré tu nombre letra a letra,

desmontando acentos,

Inventándome ortografías,

para hacer que suene

con los mismos sonidos

con los que mi corazón te nombra.

Convenceré a las abejas

para que cubran de miel

el lugar de la piel

donde se posan tus besos.

Le robaré sus gotas al rocío,

le quitaré el dolor a los suspiros,

desgarraré los llantos

hasta dejarlos sin lágrimas,

para que cada alborada despiertes a la vida

con una vivencia nueva

enmarcada de risas.

Mientras,

yo buscaré la perspectiva

para nuevas estrofas que poder ofrecerte.

Vigilaré los insomnios

cambiando por besos

las campanadas vacías.

Prepararé un nuevo día

de suaves aleteos

y tibio rumor de campanadas,

Para que cuando despiertes

yo siga enredado en tu pelo

como la brisa se enreda

en un novicio cielo, plagado de nubes.

GRACIAS

Cada día que pasa
necesito menos cosas
para que la felicidad sea posible.
Ya se acabó el tiempo
de buscar improbables paraisos,
de confundir
las cenizas con los sueños,
de sacarle punta a los silencios.
Ahora me agarro a las estrellas
y saco todo el jugo de las olas,
cuando el mar
se hace caricia y confidente.
Pienso en mi amor,
pongo mi corazón a la deriva,
para buscar las brisa de sus besos
y con eso tengo suficiente.
Soy felíz con un papel
y una cuantas fantasías
que puedan acabar en poema
o en apretadas arrugas de impotencia.
Me basta una sonrisa
para aumentar mis pocas pertenecias
y sacarle rendimientos a los días.
Le pico espuelas a la vida
para poner al galope sentimientos
y que se desboquen los abrazos.
Me basta con dos miradas siempre nuevas
que nacen de la ternura y de mi sangre.
Tan solo con eso me conformo,
para darle gracias a la vida.

ESPERANZA

ESPERANZA

Cuando inevitablemente,
van cayendo los años,
como hojas oxidadas del otoño.
Cuando nada nos compensa
de todo aquello que perdimos.
Cuando ya no nos consuelan
ni plegarias ni aleluyas.
Cuando ni siquiera son distintas
las noches de los sábados
y pierden consistencia
casi todas las teorías.
Cuando me pesan tanto los olvidos,
no quiero enfermar de monosílabos.
Ni dejar que se desoville
el hilo plateado de los sueños.
Quiero ver en el espejo
unos ojos con brillante luz de fuego
dando color y ansia a las pupilas.
Ahora solo quiero que mis palabras,
-luz y caricias contenidas-
como gotas de lluvia inunden los barbechos,
germinando flores
que sepan sobrevivir a la esperanza.

LA VERDAD

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LA VERDAD


Amé la verdad
y una triste danza de palabras huecas
ocuparon el tiempo de la impaciencia,
tratando de venderme falsas ensoñaciones,
turbulentas proclamas,
oxidados fantasmas
de rancias y embusteras historias,
maldecidas metáforas,
amorfas realidades.
Amé la verdad
y traté de pulirla con mi verso,
pero me faltaron adjetivos
y terminé por escribir con renglones torcidos,
como ese dios
que muchas veces nos olvida.
Amé la verdad
y soñando con ella
olvidé muchos versos entre las sábanas
amaneciendo siempre al desencanto.

Ahora que se desbocan los relojes

empiezo a entender

que casi siempre la verdad

va desnuda de srtificios.






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